jueves, 28 de mayo de 2009

El Supremo de California confirma el veto al matrimonio gay

Increíble, realmente increíble, un país que se creen el ombligo del mundo, cosa discutible por otra parte, que presumen de ser los primeros innovadores en muchos campos… ciencia, tecnología, medicina y un largo etc., puedan llegar a ser tan retrógrados en otros aspectos tan normales como es la homosexualidad.
Aller, en varias ocasiones escucho en la tele, en las noticias, algo sobre California y los matrimonios homosexuales, como lo escucho en lugares públicos no logro saber a ciencia acierta cual es la noticia. Llego hoy al despacho y lo primero que hago nada mas encender el ordenador es buscar la noticia, y me encuentro con que, no es que hubiesen denegado la ley que apruebe los matrimonios homosexuales, es que estando ya aprobada, los retrógrados homófonos capitalistas crean asociaciones y gastan un montón de millones para hacer una campaña contra el matrimonio de personas del mismo sexo y popularizar la Proposición Ocho, y por un 52% de los votos ganan y desestiman el derecho constitucional le los homosexuales a contraer matrimonio.
Menos mal que las 18.000 parejas que se casaron en el poco tiempo que tuvieron las leyes a su favor, de mayo a septiembre, les han reconocido los derechos que tienen como matrimonios, pero seis meses les costo al Tribunal Supremo de California llagar a ese consenso, ya les vale.

Y ante esto ¿que hacemos?, pues no nos queda mas que el derecho al pataleo y al cabreo, y, menos mal que según nuestra Constitución, nuestras leyes no tienen carácter retroactivo y que tengo la esperanza y confío en que nuestros políticos y la mayoría del pueblo español no seamos tan retrógrados y homófogos como la mayoría de los americanos.

lunes, 25 de mayo de 2009

¡¡¡POR FIN!!!!

Lo conseguí, por fin, después de cinco meses de estudio y trabajos on line, en unos minutos me darán mi certificado que me acredita como vendedora de seguros.
No se lo que durare en el despacho del Banco, porque la cosa esta jo...robada, pero lo que está claro es que por lo menos el día que me marche tendré un titulo universitario el cual conseguí por que el Banco me subvenciono el master y algún certificado de los cursos que me imparte también el Banco, algo es algo.
Jo, si necesitas temario ya te lo presto.
Saludos pasados por agua, que desde aller no para de llover, parece que toy en Asturies.

jueves, 21 de mayo de 2009

Viaje Soñado

Desde que era pequeñaja, soñaba con ir a México, no me preguntéis el por que, quizás porque los veranos de mi infancia y adolescencia los pasé en el pueblo de mi madre, en el oriente asturiano, de donde hace muchos años hijos del pueblo salieron ha hacer las Américas, e hice grandes amigos en el pueblo que eran hijos o nietos de aquellos que tiempo atrás se habían ido, quizás porque en alguna ocasión mi madre me contó que mi abuelo había ido a hacer las Américas y regreso antes de lo previsto, quizás porque en otra vida viví en México y fui feliz, no se… el caso es que siempre soñé con hacer ese viaje.

Cuando empezamos con los preparativos de la boda, solo pensábamos en lo más básico para la celebración, omitimos lo que nos parecen gastos absurdos y hacer una boda que pudiésemos pagar sin empufarnos un montón de años con el banco, lo que pretendíamos era que la gente que viniera se lo pasase bien y disfrutase del día. Empezamos por poner en las invitaciones que tenían que venir totalmente informal, que era una fiesta de prau, que deciros que pensando en sufragar todos los gastos para 145 invitados, no podíamos permitirnos hacer un viaje de novias cruzando el charco, que era lo que nos apetecía, nos teníamos que conformar con unos días en Canarias o Mediterráneo (español), que se va ha hacer, no se puede tener todo…

¡Pues sí!, se puede… unos meses antes de la boda, en una celebración con mis hermanos, nos sentaron a Laura y a mi en el sofá, y todos ellos hermanos, cuñadas y cuñado, colocados frente a nosotras de pie como si fueran un coro que nos iban a deleitar con un concierto, no fue así pero casi, porque lo que nos dijeron nos sonó a música celestial, “nuestro regalo de bodas es… el viaje de novias a MEXICO”, que hermanos y cuñad@s tenemos mas guays, ehhh?.

Y así fue, dos días después de la boda, y después de recoger todo el montaje que habíamos hecho para la fiestuqui y que no pareciese que había pasado nadie por la finca, allí estábamos, en la T4 embarcando rumbo al Yucatán, no os imagináis la emoción que sentía. Después de un montón de horas en el avión, alguno más de lo normal, ya que tuvimos que rodear el huracán IKE que estaba sobre Cuba, aterrizamos en el aeropuerto de Cancún, cuando pise tierra mexicana me apetecía besar el suelo, no lo hice por vergüenza. Alguien me había advertido que saliéramos despacio del aeropuerto, que el contraste de temperatura era brutal, aajjj!, bastante me acordaba yo de la dichosa advertencia, yo solo pensaba en salir de allí y fumarme un cigarro (entonces fumaba), así que ahí nos veis, casi tirando de mi mujer porque ya no aguantaba mas las ganas de fumar, yo veía la puerta de salida y mas ansias me entraban, ya llegamos, se abre la puerta y … zzzaaaaasssss!!!!!, fue como una bofetada, casi se me quitaron la ganas de fumar, de repente rompimos a sudar como que estuviésemos debajo de una ducha, casi cuarenta grados de temperatura y el 100% de humedad, y pregunte:
.- ¿esta es la temperatura habitual?
.- casi... termina de caer un chaparrón de agua de la “colita” de huracán… - me contesto la guía que nos esperaba en el autocar que nos llevaría al hotel.
Con lo cual… dos caladas al cigarro para quitar el mono y al autocar que tenia aire acondicionado, ya iríamos poco a poco acondicionándonos al clima.
Durante el viaje al hotel, nos dan las explicaciones y advertencias de rigor… que no contratéis esto, que contratéis lo otro, lo típico, para al final cada uno hacer lo que nos da la real gana, y, advertencia muy importante, los mosquitos… quien no traiga un antimosquitos, en cuanto lleguemos al hotel que se lo compre, porque, como serán los dichosos mosquitos que allí les llaman “mosquitosaurios”, y no precisamente por el tamaño, porque en realidad no son grandes, pero pican a muerte, y nosotras aterrorizadas, que somos mujeres previsoras y el antimosquitos estaba en la maleta, pero es que cualquier bichito minúsculo que pique o muerda a nosotras que viene.
Una hora y pico mas tarde de coger el autocar estábamos en el hotel, en Playa del Carmen, típica bienvenida con coctel a la bajada del autocar en el living del hotel, calor mortal, registro en la recepción y nos llevan a el edificio que nos había tocado en un carrito de esos como los que hay en los campos de golf, nosotras por un lado y las maletas por otro, y ¿que creéis que paso?, pues lo que tenia que pasar, en el trayecto desde el living a la habitación nos picaron los “mosquitosaurios” por encima de la ropa, llegamos a la habitación con un montón de picaduras. Ese fue el recibimiento que nos hicieron los dichosos mosquitos.

Continuara.

miércoles, 20 de mayo de 2009

El Sueño Se Hizo Realidad



Este post, seguro que algun@s lo habéis leído ya, fue el que me animo a crear mi propio blog, lo publicó una amiga y ella y los comentarios recibidos me animaron a seguir contando mis pensamientos, viajes y sueños, a l@s que ya lo leísteis se que os gustó y os emocionó y a l@s que lo leeréis espero que os guste.



Antes de contaros nuestra historia quiero que tengáis en cuenta que Laura hacia mucho tiempo que había salido del armario. Yo, aunque había tenido una corta relación con una chica cuando tenia quince años, hacia un año que había terminado una relación de diez años con un hombre, con el que estuve a punto de casarme.



Nuestra historia comenzó hace casi ocho años, por Internet, una en Asturias y la otra en Burgos, después de facturas terribles y horas interminables de teléfono, por fin nos íbamos a conocer, nos pondríamos rostro, gestos y sensaciones a las voces que durante hacia un tiempo nos escuchábamos, nos entendíamos y nos gustábamos.
Era un sábado de junio, desapacible, el típico día de orvallu de Asturias, Laura llegaría tarde, yo trabajaba hasta las 9 de la noche y allí nos encontraríamos, a la salida de mi trabajo. Las sensaciones durante todo el día eran confusas; ansiedad, miedo, impaciencia, todo se juntaba haciendo de mí un torbellino.
Dieron las nueve en el reloj y allí estaba, tan nerviosa como yo, pero con muchas ganas. El fin de semana aunque un tanto caótico por circunstancias ajenas a nosotras, fue lo más maravilloso que nos había pasado a las dos desde hacia mucho tiempo, fue como si nos conociésemos de toda la vida, surgió todo, el amor, la complicidad, la amistad, el día amaneció deslumbrante, todo era hermoso.
El primer año fue duro, ella en Burgos y yo en Asturias. Los fines de semana ella venia, aunque no podía todos, el que no podía venir, yo, que descansaba entre semana, me alquilaba un coche y para allá que iba. Teníamos que hacer algo, esa situación no era lo que las dos queríamos, lo que queríamos era estar juntas, compartir lo mas posible, pero juntas. Así, al año de conocernos, ella pidió el traslado lo más cerca posible de mi casa para poder vivir juntas, aunque no estaba lo suficientemente cerca, tenia que ir y volver todos los días a un pueblo de la montaña de León, con lo que aun no habíamos dado con la mejor solución. Esa llego, el día que decidimos alquilar una casa en el pueblo e irnos las dos juntas a vivir a ella.
En cuanto se aprobó la ley para poder casarnos, Laura no tardo ni un suspiro en proponérmelo. A mi me aterrorizaba la idea de decírselo a mis padres, tanto que tardé cuatro años en aceptar la proposición de matrimonio, aun así, necesité un año para armarme de valor para hablar con ellos, cuando ya no quedaba mas remedio, pues había que empezar a preparar la boda. Fue realmente duro, dos días antes me subió la fiebre y me puse enferma, pero por no pasar ese mal trago no estaba dispuesta a perder a la persona mas maravillosa que había conocido nunca, y con la que quería y quiero parar el resto de mi vida.
Hace un año compramos la finca de nuestros sueños, lo que en su día había sido un camping, muchos metros de terreno con una chopera y un edificio en el que estamos haciendo nuestra casa, y un anexo en el que mientras, estamos viviendo.
El día 6 de septiembre del 2008, celebramos nuestra boda en nuestra finca, a lo grande, y cuando digo a lo grande no me refiero a todo lujo, lo que quiero decir es que hicimos un bodorrio, con toda nuestra familia y amigos, durante casi todo el fin de semana, para nosotras fue el día mas feliz de nuestra vida, pero los invitados, creo que no había ninguno que no disfrutara ese día tanto como nosotras.
Alguien nos pregunto no hace mucho, ¿Qué tal la vida de casadas?, creo que, sin decir palabra, solo con el gesto y la sonrisa que le dedique lo decía todo. Laura, dice que me sentó muy bien el matrimonio, que soy más cariñosa y la cuido más. Yo lo que creo es que, el habérselo dicho a mis padres, el casarnos y que en nuestra boda estuvieran todas las personas que realmente querían estar, y las que nosotras queríamos que estuviesen, que, en ese momento desaparecieron todos mis miedos y mis prejuicios, y que ahora tengo mi propia familia, que es Laura, y es lo único que realmente me importa, y no por ello voy a dejar de querer a mis padres, mis hermanos, mis amigos y el resto de las personas que siempre han estado ahí.
Ese día se hizo realidad mi sueño, el mas importante de los que he tenido, comprometerme por el resto de mi vida con la persona que amo, porque ella es mi mujer, mi compañera, mi amiga, mi amante, la que siempre está y hace que me anime cuando me vengo abajo, la que me hace reír siempre que lo necesito, que me cuida, me mima y me adora tanto como yo a ella, en definitiva, Mi Vida…

Animaros, haceros visibles, es duro dar el paso, pero después de que se da, os vais a sentir mucho mejor, es entonces cuando seréis vosotras mismas y disfrutareis de la vida como realmente os merecéis, Laura dice que lo que se gana es la Libertad, y yo estoy totalmente de acuerdo, realmente te sientes LIBRE!!!!

Bego y Laura

martes, 5 de mayo de 2009

Hormigas Serranas


Las hormigas en cuestión eran enormes, aunque la foto esta hecha con macro, median más de un centímetro cada una. Así se crían de bien todos en la Sierra de la Demanda (Burgos).

lunes, 4 de mayo de 2009

Costumbres ancestrales: El Pino Mayo


La conclusión a la que llegué este finde es que, da lo mismo en que punto de España te encuentres, solo tienes que cambiar las fechas de las fiestas y ligeramente las formas y en todos los lugares se hace casi lo mismo; con las influencias de las civilizaciones que antaño pasaron por cada lugar, es esto lo que identifica a cada pueblo.
Llegamos el jueves por la tarde-noche, junto con un grupo de amigos con los que habíamos alquilado una casa rural para pasar el puente, dispuestos todos a pasárnoslo fenomenal.
El entorno era el ideal, rodeados de hayedos, pinares y robledales, que cuando nos introducíamos en cualquiera de ellos teníamos la sensación de que saldrían a nuestro encuentro cualquier personaje mitológico, gnomos, hadas, cuèlebres, trasgos… no fué así, aunque la sensación va con nosotros.
Alguien del pueblo nos pregunta: ¿habéis venido a pinar el mayo? Todos con cara de circunstancia, excepto mi mujer que después de doce años de trabajar en la zona, nos explica; que es una tradición que viene de antaño, que lo hacían los quintos antes de ir a la mili, por la mañana iban al pinar y talaban un pino, de más esta decir que cuanto más grande mejor, después de cortarle lo cargaban a cuestas y lo bajaban al pueblo, allí hacían un agujero y a fuerza de músculo y soga le pinaban, y así permanecía hasta el año siguiente que los siguientes quintos hacían lo propio e intentaban que es suyo fuese mayor que el de el año anterior. Ahora, como la mili no es de obligado cumplimiento, no son los quintos, si no una forma de juntarse todo el pueblo para hacer algo, y sobre todo los hombres que tienen que demostrar lo fuertes y machotes que son.


Este año fue un tanto accidentado, se suponía que a las siete de la tarde tenían que empezar a tirar de las sogas para pinarle, no fue así, después de una hora y media esperando, aparecieron con el pino cortado y tirado por un pequeño tractor, no cargado a cuestas de los quintos, por suerte con los tiempos nos modernizamos, no penséis que llegaron y lo pinaron, no, después de llegar al punto donde sería pinado había que prepararle para el evento, atarle las sogas por las que tiran de el, ponerle la bandera en la picota y, cosa curiosa, unirle la copa que la traían cortada, para hacer todo esto aun se tardo otra hora más, y por fin, ya esta todo preparado.




Primer intento, la copa se separa del suelo dos metros y… cae sin que se pueda evitar.



Segundo intento, de nuevo la copa del pino, junto con la bandera se separa del suel
o, esta vez un metro o metro y medio mas que la anterior y… las crucetas, que anteriormente habían preparado para hacer de cuñas e ir elevándolo poco a poco se escurren del pino y… al suelo.
Los mayores del pueblo, que son muy sabios, empiezan a opinar sobre el tema y a decirles a los jóvenes como hacer las cosas para que no se vuelva a caer, incluso “los difuntos que están al lado en el cementerio se animan a tirar de las cuerdas”, comenta Sara muerta de la risa y aburrida ya por la tardanza, empieza a hacerse pesado para los que estamos observando la operación, con el aliciente de que a esas horas el sol se esta escondiendo y empieza a hacer frío.


Tercer intento, ya casi lo consiguen, se vuelve a elevar el pino, parece que por fin todos se empiezan a poner de acuerdo y a trabajar en equipo y se nota la unión del pueblo, pero la suerte no estaba con ellos, la copa, que anteriormente se había unido al resto del tronco se quiebra y hace que las ilusiones de todos vuelvan a caerse junto con el pino.



Cuarto intento, ahora si, ya se eleva, sin prisas pero sin pausa, el sol se hace tímido, tiene sueño y se va escondiendo muy a nuestro pesar, pero parece que el pino se mantiene a media altura, a pesar de los improperios que se oían entre los mozos que tiraban de el, era como si quisieran que bajaran todos los santos y el altísimo a ayudarles a poner en pie aquel dichoso pino mayo que se resistía considerablemente.



Cuatro horas mas tarde, por fin, el Pino Mayo estaba pinado, entre vítores y aplausos mientras se metían cuñas en los huecos del agujero sobrante para que aguante hasta el próximo 1 de mayo, que se sacara para volver a pasar por una aventura parecida a esta, esperemos que no tan accidentado, y que no coincida con un derbi de futbol Madrid-Barcelona o similar, que haga que alguno que otro no respete las tradiciones ancestrales.

jueves, 30 de abril de 2009

Vivir en el pueblo



Desde que era pequeña soñaba con vivir en el pueblo, tendría yo trece o catorce años, era en el pueblo de mi madre, concretamente en la casa de mis abuelos, de nada me sirvieron lloros y pataletas, tuvieron que pasar muchos años para llegar a cumplir mi sueño, que aunque no era la casa de mis abuelos, era un pueblo.
Fue, como no, cuando conocí a Laura, y después de un año, ella en Burgos y yo en Gijón, decidimos irnos a vivir juntas.
Yo, sinceramente, casi no había salido de Asturias, fue entonces cuando empecé a descubrir el mundo fuera de las fronteras asturianas.
Ella pidió destino en un pueblín de León, iba y venia todos los días desde Gijón. El primer día que fui con ella, me pareció terrible el camino que se hacia todos los días, y ese mismo día estuvimos viendo dos casas que se alquilaban en el pueblo de al lado.
No me lo podía creer, ¡íbamos a vivir en un pueblo! Con la disculpa de que estaba preparándome unas oposiciones, en el pueblo estaría genial para estudiar. Las casas que nos ofrecieron eran: una, la típica casa de pueblo, con cocina de leña y carbón, lo cual a mi me encantaba, con escañu en la cocina, muy coqueta puesta, pero… con poca luz exterior; y la otra, en el edificio que antiguamente habían sido las escuelas del pueblo, ya sabéis, una clase para las niñas, otra para los niños, y encima una vivienda pal maestru y la otra pa la maestra, la típica de los pueblos, estaba totalmente restaurada, con mas luz que la otra pero sin calefacción, esa llegaría mas tarde. Tener en cuenta que el pueblo en cuestión esta en la montaña de León, a 1300m de altitud, con el tiempo nos enteramos, que las pocas personas que vivían en el pueblo (nosotras hacíamos el numero 18), habían hecho una porra, la mayoría apostaba que no duraríamos en el pueblo mas de un invierno, así que imaginaros como eran los inviernos, decir crudos es poco. Pero nosotras para delante, a finales de agosto empezamos a instalarnos, el primer día, llegamos de Gijón por la mañana, deje a Laura en el trabajo y me fui sola a los que iba a ser nuestro nuevo hogar, para ir dejando cosas que traíamos en el coche; casi me muero para ser el primer día, imaginaros, finales de agosto y 5ºC marcaba el termómetro, yo pensaba: si esta temperatura la tenemos en agosto ¿Cómo será en diciembre? MORIMOS DE FRÍO!!!!! Donde nos habíamos metido. Nada, fue el susto del momento, por la tarde aparecieron radiadores de todas las casas del pueblo, la casa hacia mucho que no estaba habitada, y realmente había esa temperatura, pero parecía menos porque la casa tenia muy pocos muebles, y estaba un poco desangelada, ya nos encargaríamos nosotras de llenarla de muebles y hacerla parecer un hogar, nuestro primer hogar.
Fue pasando el tiempo, y no tardo mucho en caer la primera nevada, reconozco que me encantaba la nieve, pero yo solo conocía la nieve de ir un día a la semana, de vez en cuando, a esquiar; que diferente la veo ahora, me sigue gustando, pero de pocos en pocos, cuando la vives tan directamente que, te condiciona toda la vida, se ve diferente. Ese primer invierno dependíamos de los vecinos para ir a trabajar, porque con nuestro coche no nos podíamos mover, pero nos lo pasábamos genial por las tardes, es lo bueno que tiene la nieve, que como no puedes moverte del pueblo, las juergas las hacíamos sin salir de casa, así que, empezamos a poner por costumbre lo que allí hacían antiguamente y que casi se había perdido, hacíamos el “calecho” (juntarse en una casa, por la tarde, antes de la cena, alrededor de el llar a contar historias), nosotras, que nos gusta integrarnos con la gente y nos adaptamos a las costumbres con facilidad, nos lo tomamos al pie de la letra, y en vez de juntarnos alrededor del llar, lo hacíamos alrededor de una mesa, con tan buena suerte que, a nuestras vecinas, ahora grandes amigas, les encantaba hacer repostería, y la hacían de chuparse los dedos, así que, la época de nieves, era cuando más unidas estábamos y más nos veíamos, había semanas que nos faltaban días para ir a merendar a cada casa. Por el verano era otra historia, había mucha mas gente en el pueblo, había que atender el ganado, las huertas y era diferente, lo divertido era el invierno, tenia su encanto y nos reíamos mucho.
El primer invierno pasó, y no pudo con nosotras, eso si, compramos un todo terreno pequeñín para poder chospar en la nieve con él en el siguiente invierno.
Paso ese invierno, y alguno más, yo deje las oposiciones, trabajaba por temporadas en el Ayuntamiento como operaria, empecé a ir a clases de talla de madera, las cuales dieron muy buenos frutos, porque ahora soy yo la que las imparto, empecé a trabajar en el banco. Y hace algo más de un año, el banco me ofreció mi propio despacho, en el cual me encuentro ahora, a unos cuantos kilómetros de Montrondo, fue entonces cuando decidimos comprar la finca donde ahora vivimos y nos estamos haciendo la casa.
Dejamos Montrondo, hace por estos días un año, no penséis que es fácil dejar cinco años de tu vida atrás, no lo es, aunque realmente no lo dejamos, algo de nosotras quedo allí y algo de allí nos trajimos con nosotras. Seguimos estando, por lo menos una vez a la semana seguimos siendo de Montrondo, yo sigo impartiendo las clases de talla en mi taller, la que era el aula de los niños en la antigua escuela, y ese día le aprovechamos para hacer los “calechos” y reírnos un rato con todas nuestras amigas, las que después de cinco años compartiendo muchas cosas, son de las que, por muy lejos que estemos siempre están ahí. A ellas les dedico este post, por haber hecho que nos sintiéramos tan bien durante cinco años de convivencia y después de tanto tiempo nos reciban y nos traten como a reinas.
Hoy por hoy, seguimos viviendo en un pueblo, no tan metido en la montaña, pero pueblo, creo que lo pasaría muy mal si tuviera que ir a vivir a la ciudad.